
Ya contaba con una carrera más que exitosa. Había sido campeón del US Open 2009, derrotando en la final nada más y nada menos que a Su Majestad Roger Federer, pero siempre tuvo problemas de lesión que lo aquejaban muy seguido, precisamente en su muñeca, donde iba a ser operado varias veces, en 2014 y 2015. Se iba a perder muchos partidos, lo que significó que bajara considerablemente en el Ranking ATP, iba a estar inactivo durante un tiempo e iba a tener un consejo no muy agradable de su médico: Proponiéndole el retiro. Luego de varios asesoramientos decide volver al tenis y empieza jugando torneos ATP. Empiezan los Juegos Olímpicos, donde ya había conseguido la medalla de Bronce 4 años atrás en Londres. Ese año sería en Río y le toca en 1era Ronda el mismísimo Novak Djokovic, al que derrotaría en uno de los mejores partidos de su carrera, manifestado por él mismo. En los dos partidos siguientes derrotaría Joao Souza y Daniel Taro respectivamente, pero éste ya mostraba signos de cansancio y fatiga. En Cuartos, derrotó a Roberto Bautista Agut, en Semis le tocaría Rafael Nadal. En un partido durísimo, que terminaría siendo épico, La Torre de Tandil saldría victorioso y se clasificaría a la Final donde esperaba Andy Murray. En otro PARTIDAZO, al argentino le tocó perder pero se llevó una histórica Medalla de Plata, consolidando así su regreso a la élite del tenis. Ese mismo año, llega a los Cuartos de Final del US Open, ganaría el Torneo de Estocolmo, confirmando su buen momento y para cerrar con broche de oro, ganaría la Copa Davis para Argentina. Un año inolvidable donde confirmó que estaba de vuelta. De ahí en adelante todo fue bueno para el gran Juan Martín Del Potro. Gracias a Dios no le hizo caso al médico.