
El 14 de Julio de 2019, Roger Federer y Novak Djokovic nos brindaron un espectáculo deportivo sublime. Se consumaba la final más extensa en la historia de Wimbledon. Ganó Djokovic 7-6 1-6 7-6 4-6 13-12. Duró 4 horas y 57 minutos. Cito a Juan Pablo Varsky: «Se disfrutó de principio a fin. En la memoria, por siempre». Y es que lo justo era que el partido terminara en empate, ninguno de los dos merecía perder. Deleitarnos con la fortaleza mental de Djokovic (salvó 3 match point) y con la magia y simpleza de Roger Federer fue algo único.
Para mí, el mejor tenista de la historia siempre será Su Majestad Roger Federer. Quería que ganara y me dolió su derrota, pero observando a Novak Djokovic campeón, sabiendo que lo dejó todo en la cancha con su lucha y entrega digna de admirar, me quedé tranquilo. Djokovic es uno de los mejores deportistas del mundo, y da gusto verlo jugar.
Remarco esto porque ese juego fue el comienzo de algo muy importante y valioso en mi vida.
Eran aproximadamente la 1 de la tarde, no había mucho movimiento en mi trabajo, así que pude ver el partido cómodamente. Claro, siempre pendiente de la puerta por si entraba un cliente. De repente, observando el peloteo de uno y otro, escuché un análisis muy profundo de lo que estaba ocurriendo. En seguida supe que se trataba de alguien que conocía ampliamente del tema, obviamente yo no me quería quedar atrás y lancé mi contragolpe de respuestas calificadas. Comenzó una conversación muy enriquecedora sobre el tenis y el deporte en general.
El sujeto resultó ser el nuevo cajero del establecimiento y se acababa de recibir de periodista, me cayó como anillo al dedo su llegada. Allí supe que después de tanto tiempo tendría una persona con quien debatir en serio.
Durante todo este año, hemos compartido nuestras ideas y hemos crecido juntos. Él me ha ayudado a seguir construyendo mi camino en pro de convertirme en el mejor periodista y yo lo he ayudado a descubrir cosas que quizás no sabía. Nos convertimos en una dupla sólida. «Dentro del Área» ha sido nuestra gran herramienta, un viaje que apenas comienza.
1 año después nuestro soundtrack sería Antes y Después, la emblemática canción de Ciro y Los Persas que Varsky también nombró cuando se refirió a la final del Australian Open 2017 entre Roger Federer y Rafael Nadal. Aquí su mejor estrofa: Que placer verte otra vez, nos decimos sin hablar, hoy todo vuelve a empezar y será lo que ya fue.
Chapeau por nuestra amistad y por nuestro futuro cercano en el medio. ¿Y cómo no agradecer a éstos dos fenómenos?
Roger – Nole. Con ustedes empezó todo.