
Tras su primera experiencia como DT en Nacional de Uruguay entre 2011 y 2012, Marcelo Gallardo decidió tomarse dos años sabáticos para prepararse, formarse, viajar, leer, escuchar, y esperar una oportunidad… que le llegó casi de casualidad. Gallardo se encaminaba a ser entrenador de Newell’s, que iba a reemplazar a Alfredo Berti (este venía de sustituir a Gerardo «Tata» Martino). Gallardo iba camino a Rosario, y en San Nicolás recibió el llamado de Enzo Francescoli. Lucas Bernardi (compañero de Marcelo en Mónaco) era el nexo, el que le había comentado la posibilidad de Newell’s, que a Gallardo le interesaba porque veía que River iba por otro lado, también había recibido el llamado de Racing. Al final llegó a River en Junio de 2014, luego de la renuncia de Ramón Díaz tras ganar el Torneo Final. Su primer partido fue empate 0-0 frente a Ferro por Copa Argentina el 27 de Julio, allí empezó todo. «El Muñeco» iba a reescribir la historia de River. El legado de Gallardo en el club es impresionante. Ha ganado 2 Copas Libertadores, una en 2015 y la otra en 2018, esta celebrada en el Santiago Bernabéu de Madrid (contra Boca en la final más importante de la historia), 1 Copa Sudamericana en 2014 (1er título del Ciclo Gallardo), 3 Copa Argentina (2016, 2017, 2019), 3 Recopa Sudamericana (2015, 2016, 2019), 1 Supercopa Argentina (2018) y 1 Suruga Bank (2015), ha superado a Boca en todos los enfrentamientos de eliminación directa… En Semis de aquella Copa Sudamericana 2014, en Octavos de Copa Libertadores 2015, (con el lamentable episodio del gas pimienta), en la Supercopa Argentina 2018 celebrada en Mendoza, en la mencionada final de Madrid, y en Semis de la Copa Libertadores 2019. Con la goleada del martes vs Nacional, River se clasificó a Semifinales de Libertadores por 4to año consecutivo.
A la hora de potenciar jugadores y reinventarse colectivamente hay un montón de ejemplos. El primer River (2014) salía de memoria: Barovero, Mercado, Maidana, Funes Mori, Vangioni, Sánchez, Kranevitter, Rojas, Pisculischi, Teo Gutiérrez y Mora. Ponzio (capitán y referente) era alternativa. Gallardo fue modificando el sistema y tomó algunas decisiones, como por ejemplo hacer convivir a Ponzio y Kranevitter. Para muchos, ese «primer River de Gallardo» era el más «vistoso», el que mejor jugaba. Ya en 2015 llegaron jugadores decisivos como Lucas Alario y «Pity» Martínez, este último iba a ser una de las figuras de la final de Madrid con una corrida inolvidable para definir el partido. Ese año (2015) ha sido el más ganador del ciclo, ya que además de la Copa Libertadores, también ganó la Suruga Bank y la Recopa Sudamericana. En 2016, Gallardo tuvo que ingeniárselas tras sufrir las bajas de Sánchez y Kranevitter (piezas claves en su esquema de juego), quienes se fueron a México y España respectivamente. Allí aparecería un tal Nacho Fernández, quien se iba a convertir en el cerebro del equipo y en uno de los mejores jugadores del fútbol argentino. Ese año, River solo ganaría la Copa Argentina. En la Copa Libertadores no pasó de Octavos de Final, ya que se encontró con «San Ascona» (arquero de Independiente del Valle que atajó todo en el partido de vuelta y privó a River de trascender). Esa fue la única vez que Gallardo no llegó a Semis en su ciclo. En 2017, perdieron en Semis de Copa Libertadores frente a Lanús en un partido de locos, volverían a ganar la Copa Argentina… Pero lo más importante que le ocurrió al club fue la incorporación de Enzo Pérez, este iba a cumplir su sueño de jugar en el equipo de sus amores. Los primeros partidos no fueron fáciles por una cuestión de adaptación, pero una vez que entró al cuadro titular (partido de vuelta de Octavos de Final de la Copa Libertadores 2018 vs Racing) no salió nunca más. En la ida, Ponzio se fue expulsado, y esto le abrió la puerta al ex Benfica, quien se convertiría en el amo y señor del mediocampo del equipo.
EN MENDOZA Y EN EUROPA…

El 2018, un año que el hincha de River no olvidará nunca. A principios del mismo, le ganó la Supercopa Argentina celebrada en Mendoza a Boca con goles de Scocco y «Pity» Martínez, y a finales, le ganó la famosa «final más importante de la historia» con tantos del «Oso» Pratto, de Juanfer Quintero (GOLAZO) y del «Pity» Martínez tras una corrida inolvidable. En 2019, ganarían la Copa Argentina de nuevo y caerían dolorosamente por 2-1 en la final de la Copa Libertadores frente a Flamengo (ganaban 1-0 hasta el 89). En 2020, River se volvió a meter entre los mejores 4 de América. En 2021 tendrá que jugar las Semis frente a Palmeiras.
Lo cierto es que Gallardo ha naturalizado los sucesos extraordinarios y por eso estamos en presencia de la mejor época de la historia del club.
Hace unos cuantos años, los planes y las estrategias de River eran «Anti Boca», todos los movimientos del club tenían que ver con lo que estaba haciendo el de la vereda del frente. El club «millonario» se quedaba con las ligas locales, pero veía como su rival se adueñaba de todo internacionalmente, principalmente en los dos primeros ciclos de Carlos Bianchi (el 3ero no fue ni la sombra). Desde que llegó Gallardo en 2014, han pasado por el banquillo de Boca: Bianchi, Arruabarrena, Guillermo Barros Schelotto (hasta ahora lo más parecido a un proyecto, sostenido por 2 SuperLigas), Alfaro y Russo en su segunda etapa. 5 entrenadores. Los tiempos han cambiado y ahora es todo lo contrario. Actualmente, en Boca están más pendientes de lo que haga River que de su propia organización, mientras Gallardo sigue agigantando su legado.
El ciclo de Gallardo supera cualquier otro, incluso el del «Bambino» Veira quien logró lo que hasta ahora nadie en River: Salir campeón del mundo, ganar la Intercontinental en 1986. Labruna, Ramón Díaz, «Bambino» Veira… ninguno como Gallardo. También por los juveniles que promovió y las veces que se ha reinventado tácticamente.
Se fue Barovero, tiempo después llegó Armani (hoy arquero de la selección Argentina). Se fueron Mercado, Maidana, Funes Mori y Vangioni, aparecieron Montiel, Martínez Quarta (ahora Rojas), Pinola (ahora Díaz) y Casco (hoy Angileri de gran nivel, es el titular en el lateral izquierdo). Se fue Palacios (pieza clave), apareció Nacho Fernández y ya sabemos el resto. Se marchó «Pity» Martínez, llegaron De La Cruz y Matías Suárez. Alario se fue a Alemania, apareció Borré y ya es el goleador del ciclo Gallardo superando al mismo Alario. También partió Juanfer Quintero, colocan a su compatriota Carrascal y se convierte en el jugador más desequilibrante del equipo. Como dijo «Pollo Vignolo»: «En River no extrañan a nadie, solo extrañarán a Gallardo el día que se vaya».
Para finalizar, les comparto un extracto de un enriquecedor hilo que publicó Juan Pablo Varsky en Twitter, explicando el éxito de Marcelo Gallardo.
«Van 6 años y medio. No se puede naturalizar o esperar a otro título. La Era Gallardo es indiscutible no solo por resultados, sino por capacidad para adaptarse a contextos. Y precisamente los contextos deben contener a los análisis. Viajaremos a Diciembre de 2018. No es caprichoso. La gestión de recursos en momentos precisos (muchos criticados al inicio: De la Cruz, Pity, etc, es sello distintivo de Gallardo. Es cierto que el éxito posterga a la impaciencia, pero cuando algo se repite, no es una catarata de casualidades, sino de argumentos. Hace apenas 2 años, River se consagraba campeón de la Libertadores vs. Boca. En apenas 2 años, Gallardo debió lidiar con cambios en constitución del plantel, lesiones, bajones en piezas clave, pobre presupuesto para refuerzos y remotivar y remotivarse tras un logro tan especial. De ese plantel que encaró la fase final de la Libertadores 2018, y que ya había perdido a Saracchi (al que reemplazó un entonces discutido Casco), ya no están: Juanfer, Pity, Palacios, Martínez Quarta, Maidana, Mayada, Mora y Scocco! Todas las líneas, todas las características. Lucas Pratto, determinante para la consagración, sufrió una lesión muy complicada y por características físicas le costó recuperar su nivel y e insertarse en una estructura tan exigente como la de River. Hoy tampoco son titulares Pinola-Casco, piezas vitales en aquella conquista. No hay que naturalizar, sino contextualizar. El éxito de su «Era» no se ata a otra Libertadores. Es integral ¿Tiene errores? Claro, como todos, pero los minimiza al no bajar la vara. El 2-6 fue una muestra de respeto al espectáculo, al rival y a su propia esencia.
6 años y medio»