
En el Ciclo Gallardo (el más exitoso de la historia), River ha conseguido muchas y muy importantes vueltas olímpicas, y en todas el DT fue fundamental, pero esta que acaba de lograr (aparte de que era «la cuenta pendiente de Gallardo») fue en la que se notó aún más la mano del entrenador.
«El Muñeco» tuvo que lidiar con idas de jugadores, lesiones, Fechas FIFA, etc… pero siempre supo cómo arreglárselas. No montó excusas ni nada por el estilo, al contrario, aprovechó para promover juveniles y tuvo la fortuna (o la recompensa al trabajo) que éstos se adecuaron perfectamente a la idea de juego… como es típico en este glorioso ciclo.
A continuación, expondré todos los inconvenientes que sufrió Marcelo durante este campeonato, y cómo se las arregló.

Primero, se fue Gonzalo Montiel (vendido a Sevilla). Gallardo contaba con Vigo (clave en Colón, pero que en River no se terminaba de acoplar). Esto llevó al entrenador a volver a colocar a Casco de 4 (perfectamente podía cubrir ese puesto, gracias a su plurifuncionalidad).

Luego se lesionó Angileri (con nivel de selección) y vino otro ajuste; Casco de 3 y Rojas de 4. Hubo partidos donde incluso conformó una saga con Peña – Enzo Pérez – Zuculini, esto debido a las ausencias en defensa.

También contó con la desgracia de la lesión del siempre rendidor Nico De La Cruz, pero no contaba (o quizá sí) con el levantamiento de nivel de Agustín Palavecino, quien tiempo después convertiría ‘el gol del torneo’ y sería figura del campeón.

Otro «hallazgo» fue hacer que Enzo Fernández volviera a ser el de Defensa y Justicia (otro que terminó siendo vital e inamovible en el 11), además hacer que Simón luciera como un tipo que había jugado toda su vida en Primera.

Por último, Matías Suárez (uno de los mejores jugadores del fútbol argentino) sufre una grave lesión y termina siendo una muy mala noticia, ya que junto a Braian Romero (flamante refuerzo) había nacido una inspiradora sociedad que empezaba a olvidar al goleador Rafa Santos Borré (marchado al Frankfurt). Pero, adivinen qué? Gallardo encontró en Julián Álvarez a «la próxima gran aparición del fútbol argentino». Julián Álvarez siempre había aportado al equipo, pero llegó la hora de brillar… terminó siendo la figura indiscutible del torneo, siendo goleador y demás. Hoy lo quiere media Europa. Al final, Gallardo siempre tuvo razón.

Sí, a Marcelo Gallardo se le presentaron muchos problemas, pero en vez de quejarse, se enfocó en convertirlos en oportunidades y potenciar a jugadores. Por eso se cree que este fue «El River más artesanal», porque es el campeonato donde se notó aún más la mano del señor entrenador que tiene River. Marcelo Gallardo, uno de los mejores del mundo… que por cierto, seguirá en el club un tiempo más, excelente noticia para River (se festeja como un título), pero también para el fútbol argentino, porque no hay muchos como él.
Mientras siga Gallardo, habrá paz y tranquilidad en River, más allá de los trofeos.

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